La reapertura de la avenida Francisco Ramírez, entre las avenidas Argentina y Coihueco, debía representar un alivio para uno de los sectores de mayor flujo vehicular de Chillán. Sin embargo, a pocos días de recuperar el tránsito, las primeras impresiones de los vecinos distan bastante de esa expectativa.

Persisten la congestión, los vehículos estacionados en lugares que obstaculizan la circulación y dificultades para peatones, mientras todavía quedan obras pendientes. Es cierto que el proyecto de mejoramiento de calle Diego Portales-Francisco Ramírez aún no está terminado.

Según la Seremi de Vivienda y Urbanismo, registra un 83% de avance y restan la pasarela peatonal junto al puente, algunas pavimentaciones, el sistema de riego definitivo, paraderos, kioscos y elementos paisajísticos, trabajos comprometidos para marzo del próximo año. Por lo tanto, sería prematuro emitir un juicio definitivo sobre una intervención que todavía no concluye. Pero también sería un error desestimar las señales que está entregando la comunidad.

Una de las principales promesas de una obra vial de estas características es mejorar la circulación, y los vecinos consultados sostienen que esa expectativa no se está cumpliendo. Más aún, algunos perciben que las nuevas condiciones incluso

Fuente original: La Discusión

Pulso Angelino

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