El debate generado por la poda de árboles en la Plaza de Armas de Chillán vuelve a poner sobre la mesa un recurrente debate ciudadano: el valor del arbolado urbano.

En una ciudad que enfrenta altas temperaturas durante el verano, episodios de contaminación atmosférica en invierno y un creciente déficit de espacios verdes en distintos sectores, cada árbol cumple una función que va mucho más allá de lo ornamental. Es comprensible la inquietud expresada por vecinos y concejales ante la pérdida de una parte importante de la masa vegetal de la principal plaza de la ciudad.

Los árboles añosos de este espacio público forman parte del paisaje urbano y de la identidad de Chillán, pero además proporcionan sombra, contribuyen a regular la temperatura, capturan contaminantes y hacen más amable la experiencia de quienes transitan o permanecen allí. Recuperar esa masa vegetal debe ser un objetivo permanente.

Sin embargo, también es necesario evitar que una legítima preocupación ambiental termine desconociendo una realidad igualmente importante: los árboles urbanos requieren manejo, evaluación y, cuando corresponde, intervención. No todos los ejemplares tienen la misma condición sanitaria ni estructural, y conservar un árbol enfermo o

Fuente original: La Discusión

Pulso Angelino

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