Su último recorrido pasó por su lugar de trabajo, donde durante años compartió sonrisas, simpatía y sencillez con quienes transitaban por el centro de la ciudad. Este mediodía de sábado, Chillán despidió a uno de sus personajes más queridos y respetados: Raúl Muñoz, cariñosamente conocido como “Raulito”, quien partió de este mundo dejando una profunda huella en el corazón de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.
Su historia de vida estuvo marcada por el esfuerzo, la perseverancia y las ganas de salir adelante. Desde los cinco años perdió la visión, una dificultad que, pese a los enormes desafíos que significó, nunca fue un impedimento para trabajar honradamente y ganarse la vida con su propio emprendimiento. Durante años, Raulito fue parte del paisaje cotidiano del centro de Chillán.
Instalado en una pequeña tarima en el acceso al edificio Caracol Primavera, por calle El Roble, se dedicaba a la venta de confites, convirtiendo su lugar de trabajo en un punto de encuentro para cientos de chillanejos que diariamente pasaban por el sector. Su sencillez, simpatía y buen trato le permitieron ganarse el cariño de la comunidad. 🎵 UN ÚLTIMO ADIÓS EN SU
Fuente original: Ñuble Online
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