En 2021 viví uno de los momentos más lindos de mis dos años como profesor de Enseña Chile. Por primera vez, celebré presencialmente el Día del Profesor junto a mi jefatura. Mis estudiantes prepararon cada detalle y tuvimos muchas conversaciones profundas que guardo hasta hoy. Me agradecieron por creer en ellos, por exigirles, interesarme en sus vidas y ayudarlos a descubrir sus capacidades.
Escucharlos hablar desde el corazón me recordó por qué enseñar vale tanto la pena. Ser profesor es mucho más que enseñar una materia. Es construir vínculos, abrir oportunidades y dejar una huella que perdura mucho después de salir de la sala de clases. Varios años después, sigo alegrándome de los logros de esos estudiantes, emocionándome al verlos crecer y construir sus propios caminos.
Ser profesor es un compromiso que genera vínculos para toda la vida. Hace un tiempo tuve el honor de visitar una escuela rural multigrado, experiencia que me marcó y me permitió mirar esta vocación desde otra perspectiva. Vi a una profesora profundamente comprometida con sus estudiantes, un ambiente de cariño y confianza, niños de distintos cursos aprendiendo y colaborando, y una alegría contagiosa frente
Fuente original: El Centro
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