La primera visita de José Antonio Kast a un acto del 20 de Agosto tenía una carga de expectativas difícil de resolver en una agenda de pocas horas. El 248° aniversario del natalicio de Bernardo O’Higgins no era solamente una ceremonia republicana: para la región constituía la primera oportunidad de medir, en terreno, cuánto espacio tendría Ñuble en la agenda del nuevo Gobierno.

Kast encabezó el desfile cívico-militar en Chillán Viejo, reivindicó el legado de O’Higgins, habló de deber, autoridad, instituciones y visión de Estado, y posteriormente protagonizó la primera tronadura del futuro embalse Zapallar. Pero no inauguró una obra terminada ni entregó la batería de anuncios regionales que distintos actores esperaban.

Así, la jornada dejó una imagen difícil de ignorar: Kast llegó a una región que esperaba certezas sobre infraestructura, empleo, salud, seguridad y agua, pero su principal mensaje fue que gobernar implica pensar más allá del presente. La controversia por la duración del tradicional desfile ya había anticipado que la visita sería observada con especial atención.

La intención inicial de reducir la actividad provocó el rechazo del alcalde de Chillán Viejo, Jorge del Pozo, quien defendió el carácter

Fuente original: La Discusión

Pulso Angelino

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