lunes, 31 agosto, 2026 a las 08:30 prensa Opinión En Chile y en regiones, las mujeres periodistas hemos ganado espacios, audiencias y reconocimiento. Sin embargo, la pregunta ya no puede limitarse a cuántas mujeres aparecen frente a una cámara, conducen un programa, firman una investigación u ocupan un liderazgo público. Hoy debemos preguntarnos en qué condiciones ejercen esa voz pública y cuánto cuesta sostenerla.
El último Informe de Vulneraciones contra la Prensa 2022-2025 del Observatorio del Derecho a la Comunicación registró 424 vulneraciones y 485 víctimas o entidades afectadas. Entre 2022 y 2025, los incidentes aumentaron 69,4%, pasando de 85 a 144 casos. El dato más inquietante para quienes ejercemos desde una perspectiva de género es que las agresiones contra mujeres periodistas presentan mayores niveles de reiteración, exposición y hostilidad digital.
Además, 113 agresiones fueron atribuidas a usuarios de plataformas digitales. La violencia contra una periodista ya no ocurre solo cuando se le impide cubrir una noticia. También aparece en campañas de descrédito, insultos, amenazas y hostigamiento digital que buscan erosionar su credibilidad y, finalmente, empujarla a la autocensura. El propio monitoreo reconoce una limitación que no debiera pasar inadvertida:
Fuente original: Araucanía Noticias
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