La reciente modificación al reglamento de la Ley 18.455 que reconoce oficialmente la categoría de vinos de baja graduación alcohólica ha abierto un nuevo capítulo para la industria vitivinícola nacional. Mientras algunos ven una oportunidad para conquistar nuevos consumidores y mercados, otros llaman a proteger el perfil que ha dado prestigio internacional a los vinos chilenos.

Más que una disputa, el debate refleja cómo el sector busca adaptarse a los cambios de consumo sin renunciar a su esencia. La incorporación de la categoría de vinos entre 8,5 y 11,5 grados alcohólicos responde a una realidad que la industria viene observando desde hace varios años.

En numerosos mercados internacionales, especialmente entre consumidores jóvenes, crece el interés por bebidas más ligeras y compatibles con estilos de vida orientados al bienestar y al consumo moderado.

Para María Ignacia Eyzaguirre, directora ejecutiva de Viña Encierra y presidenta de la Asociación de Viñas de Colchagua, este escenario representa una oportunidad relevante para el desarrollo futuro del sector. “La creciente demanda por vinos de menor graduación alcohólica representa una oportunidad interesante para la industria vitivinícola chilena y muy especialmente para las viñas del Valle de Colchagua”,

Fuente original: Portal AgroChile

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